15 marzo, 2007

¿Nos tendrán ustedes derechos...?




Como de nuevo a mí me saldrían insultos, prefiero que lo leais esto que he leído por ahí y juzgueis por vosostros mismos.


Sr. D. Mariano Rajoy:Permítame que le aborde con esta carta y me presente. Nunca tuve tiempo para dedicarlo a la política, quizá porque desde siempre estuve acostumbrada a dejar esos asuntos en manos de gente responsable, entendida y dedicada a ello, que anteponía el interés de todos al suyo propio. Mi padre fue diputado en Cortes por la CEDA. Uno de mis hermanos es, actualmente, Procurador en Cortes por el PP. Como ve, he mamado derecha por todas partes. Mi padre me enseñó a ser buena persona y a respetar al prójimo. A mi hermano nunca le vi faltar al respeto a nadie. Nunca temí que gobernaran partidos de distinto signo. Al contrario, siempre me pareció sana la alternancia. Sin embargo, cuando España entró en la guerra de Irak y se exterminaba y enfrentaba impunemente a todo un país, tuve miedo y supe que tenía que hacer algo. Como miles de españoles salí a la calle a manifestarme, pero de nada valió, de modo que mi decisión de votar en contra del partido que gobernaba era firme. Por supuesto que sucesos del 11 de marzo afianzaron mi decisión. Pero lo que me movió principalmente a votar en contra de ustedes era mi convicción de no seguir haciendo daño a los iraquíes con mi voto. Creo sinceramente que ustedes hubieran perdido, fuera de quien fuera la autoría del atentado, porque Irak seguía presente en nuestros corazones. Ahora le observo a diario, a veces sorprendida y otras aterrada por lo que están haciendo. Sorprendida cuando veo cómo le dan ahora valor a las manifestaciones convocadas o apadrinadas por ustedes y desoían entonces aquellas que se producían espontáneamente. Sorprendida también porque muchas de las cosas que ahora recriminan al Presidente del Gobierno, las tuvieron que hacer ustedes para evitar males mayores cuando gobernaron. Es improbable que un terrorista rinda las armas por arte de magia. O se tiene la suerte o la eficacia de apresarle, o hay que negociar para que deje de extorsionar o matar. Y eso siempre ha sido así. Aterrada porque, aunque trato de ver las razones que le asisten para actuar como actúa, intuyo una carga de cinismo tremenda en sus maneras de hacer oposición. Y el cinismo es sinónimo de desvergüenza, de insolencia y de desfachatez. No puedo evitar pensar que están actuando mal a sabiendas de que lo están haciendo.Y aterrada también, porque dan ustedes la sensación de no importarles el Estado de Derecho salvo que les dé la razón. Y con esa actitud siembran en mí la duda: si ganan ustedes en las próximas elecciones, ¿tendremos un Estado de Derecho, o nos tendrán ustedes derechos? Señor Rajoy, España no se rompe por otorgar un Estatuto de autonomía a una Comunidad u otra. Pero manipular el ánimo de la gente repitiendo una y otra vez aquello en lo que no creen, sí puede romperla. Han conseguido crispar tanto los ánimos que ya no podemos hablar de política desde la calma. Han conseguido que, a su sombra, salgan de nuevo a la luz elementos ultraderechistas que, hasta ahora, estaban felizmente controlados. ¿Tanto desea ocupar el sillón presidencial, aún a costa de hacerlo en un país de nuevo dividido en dos por su forma de hacer oposición? No quiero creer que sea usted tan irresponsable.

11 marzo, 2007

A los tres años del 11-M


Editorial de "el periódico" 11-Marzo-2007


El tercer aniversario del 11-M, la mayor matanza terrorista en la Europa reciente, ha pasado prácticamente inadvertido bajo el ruido producido por el PP calentando la manifestación de ayer. La escenografía montada en la madrileña plaza de la República Dominicana, donde un comando etarra, en el que estaba Ignacio de Juana Chaos, asesinó a 12 guardias civiles el 14 de julio de 1986, no ha ido acompañada de un recuerdo a las 191 personas que perdieron la vida hace hoy tres años en los trenes de Atocha, a los 1.824 heridos y a los familiares de todos ellos.

Parece que los estrategas del PP no han querido distraer esfuerzos y se han centrado en convertir a De Juana Chaos en un símbolo, en un arma arrojadiza contra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.Es una lástima que el apoyo a las víctimas tenga ese carácter tan selectivo para sectores de la derecha española. Quienes directa o indirectamente sufrieron el horror del 11-M se merecen más respeto y un apoyo más sincero. Ángeles Torrejón, una de las víctimas de Atocha, lo expresa hoy en un artículo en EL PERIÓDICO con estremecedora contundencia: "Hay una entramado político viviendo a costa de mi dolor".La teoría desmontadaNo solo eso. Al olvidarse momentáneamente del 11-M tratan de pasar por alto que el juicio que se desarrolla en Madrid está deshaciendo, como si de un azucarillo se tratara, toda la teoría de la autoría de ETA que el expresidente José María Aznar, los sectores más ultramontanos del PP y los medios de comunicación más recalcitrantes vienen argumentando con más voluntad que acierto y con más insidias que argumentos desde el día en que los socialistas ganaron las elecciones del 14 de marzo del 2004.Los ciudadanos españoles pueden sentirse razonablemente satisfechos por la labor desarrollada por los miembros de las fuerzas de seguridad que han investigado el atentado. Los presuntos culpables, los que no se suicidaron en Leganés, fueron detenidos y están siendo juzgados sobre la base de pruebas contundentes. Las 11 primeras sesiones del juicio, en las que han declarado 29 acusados y 8 testigos, han demostrado que la instrucción realizada por el juez Juan del Olmo ha sido cabal, en contra de lo que dicen quienes han dedicado toda la artillería contra él. Su pecado fue seguir la línea de la autoría de Al Qaeda, que era lo razonable como el juicio acabará demostrando. Es más, de algunos de los testimonios ante el tribunal se desprende que el Gobierno de Aznar no tenía ninguna base para sostener la autoría de ETA, como se empeñaron en hacer, en un intento desesperado que no dio resultado.Envuelto en la bandera Pero el PP, envuelto en la bandera española, salió ayer a la calle en una manifestación multitudinaria que aprovechó el innegable impacto que ha tenido sobre la opinión pública la concesión de la prisión atenuada al etarra De Juana Chaos. En las calles de Madrid se ofició ayer el último acto de una estrategia de dudosa rentabilidad electoral para el PP y que daba la puntilla a la tradicional unidad democrática frente a los terroristas. Los lazos azules no eran ayer símbolos, como en su origen, contra la barbarie de ETA, sino contra el Gobierno socialista, contra quien fueron dirigidos la mayoría de los gritos. Las banderas españolas, profusamente agitadas, remitían a una España de bien, en terminología de Mariano Rajoy, frente a otra España, la que al parecer representan el PSOE y las demás fuerzas políticas.Tan burdo planteamiento maniqueísta, que también se disolverá cuando baje la marea y las urnas sustituyan a las soflamas, tiene, sin embargo, el riesgo de excitar el viejo cainismo hispano, que tan pésimos efectos ha tenido en nuestra historia. El PP salió ayer a la calle. Tenía todo el derecho democrático a hacerlo. La manifestación fue, más allá de la guerra de cifras, pacífica y sin incidentes. Pero la intención profunda de esa movilización deja una semilla de fractura en la sociedad española. No puede ser de otra manera cuando el elemento que se toma para ejercer la oposición es el del terrorismo, un azote que ha sufrido durante décadas el conjunto de la sociedad española y que por eso debería servir para unirnos y no para dividirnos.La manifestación de ayer pone el colofón a una legislatura marcada por la crispación y el ruido producido por quienes hoy hace tres años no supieron reaccionar ante la barbarie y acabaron perdiendo el poder.